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Berserk Honō Ryū no Kishi (también "Shōsetsu Berserk Honō Ryū no Kishi" y traducible como "El Caballero Dragón de Fuego") es una novela ilustrada por Kentaro Miura escrita por Makoto Fukami, que también trabajó en Berserk (2016). Su fecha de publicación en Japón fue la misma que la del tomo 39 en Japón, el 23 de junio de 2017.

Narra la histodia de cómo Grunbeld y varios amigos suyos fueron hechos prisioneros por las fuerzas de Chuder y de cómo se convirtió en un guerrero legendario.

SinopsisEditar

Packspoiler ¡Cuidado, a partir de aquí hay spoilers!

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La historia comienza in medias res, con un general llamado Kirsten encontrando cadáveres alrededor de una torre de vigía cercana al Nido del Dragón, la fortaleza más importante del país. Al parecer, el asesinato podría haber sido perpetrado por alguien de la nobleza, por lo que busca realizar una investigación en secreto. Es entonces cuando la historia retrocede catorce años.

Capítulo 1Editar

El Gran Ducado de Grant es un país insular volcánico al noreste del continente que se encuentra bajo la amenaza de una invasión de Chuder desde hace más de 14 años. En él vive un cazador adolescente corpulento y pelirrojo llamado Grunbeld Arkvist, cuyo padre murió en batalla tiempo atrás. Su madre, perteneciente a la depuesta nobleza, fue quien le enseñó a usar la espada. Un día, tras una pelea en la que es dado por muerto y abandonado en el bosque, conoce a Benedicte, una niña ciega que vive en el bosque con un lobo gris llamado Ludwig. Viendo "con el corazón", Grunbeld se asemeja a un gran objeto rojo. Crípticamente, y tras llevar al joven malherido a un manantial para curar sus heridas, la niña profetiza que el cazador un día se convertirá en un "dragón poderoso capaz de quemar todo a su paso con escamas que resistirán cualquier golpe" como el dragón legendario que vivía en el bosque hasta que se sacrificó por el bien del país junto a una doncella. Es entonces que los dos entablan amistad. Días más tarde, el pueblo en el que vive Grunbeld es ocupado por Chuder, un acto que también desemboca en la violación y muerte de su madre y la captura de Grunbeld junto con otros jóvenes del lugar tras una batalla.

Así, el cazador es mandado junto a Benedicte a una fortaleza de Chuder como prisionero de guerra con el fin de ser adoctrinado para servir a Chuder y aceptar la doctrina de la Santa Sede. Ambos están allí cuatro años, en los que conocen a la noble Sigur y a Edvard, candidato al trono de Grant. Mientras esperan ser rescatados, reciben entrenamiento militar por Abecasis, un oficial que no muestra piedad por los jóvenes a su cargo. Cuando se observa que Grunbeld se resiste, es forzado a un duelo contra un oficial como castigo. Sin embargo, Grunbeld sale victorioso y destroza al oficial, que había sido el soldado que violó y mató a su madre. Es por ello que Sigur es torturada y violada.

En uno de los entrenamientos a los que son obligados, Abecasis planea que Grunbeld luche en un viejo coliseo contra un enorme tigre. Edvard sugiere que la lucha ocurra de noche. Para esta, se le da un martillo de guerra demasiado pesado para ser siquiera levantado. Ya en el coliseo, Edvard comienza su plan: usar las antorchas que iluminan el lugar para distraer el animal y que Grunbeld deje caer el martillo sobre la bestia. Tras la pelea, Grunbeld encuentra un Beherit en sus restos, llevándolo desde entonces como pulsera. Justo cuando Abecasis ordena que los jóvenes sean asaeteados, un grupo de Grant toma el lugar. Abecasis escapa y el hombre a la cabeza de la incursión, el general Kirsten, explica que requerían permiso de la realeza de Grant para atacar.

Ya en las celebraciones, se descubre que Edvard es hijo de Horcon, el Gran Duque, y que Benedicte es la suma sacerdotisa de Grant. Kirsten toma a Grunbeld como su protegido.

Capítulo 2Editar

14 años después, y armado con un martillo de guerra que ninguna persona normal podría blandir, Grunbeld comanda a los Caballeros del Dragón de Fuego, un ejército de 3000 efectivos. Edvard es su segundo de a bordo y Sigur comanda a la caballería pesada. Durante una batalla con Chuder, y pese a que se considera un elemento obsoleto, Grunbeld ha de ir en un carro de combate tirado por ocho caballos debido a su gran peso al portar una armadura. Tras la batalla, el guerrero conversa con Benedicte sobre el Beherit.

Por su parte, Horcon es asaltado por los celos debido a cómo los éxitos de Grunbeld le han hecho popular. Como forma de aplacar su rabia, tiene una joven secuestrada a la que viola en una habitación secreta. Él es el responsable de los asesinatos narrados en el prólogo, siendo apoyado por una organización de asesinos. Estos atrapan un espía enemigo que afirma que Chuder prepara un enorme ejército para aplastar el ducado.

Capítulo 3Editar

Mientras celebran la última batalla, Kirsten habla a Grunbeld sobre los recientes asesinatos. De noche, Horcon se encuentra con Abecasis en un barco en el mar. El mensaje de Abecasis es claro: Chuder desea que Horcon les ofezca Grant a cambio de riqueza y un puesto de honor en el imperio. Horcon decide que sea su hijo quien mate a Grunbeld. Por ese entonces, Edvard también era presa de los celos debido a cómo Grunbeld era quien recibía los halagos pese a su trabajo. Por si fuera poco, se rumoreaba que su madre, Fulda, deseaba ser la amante de su colega.

Entretanto, Benedicte es víctima de un intento de asesinato, del cual Sigur hace buena cuenta despachando a los asesinos. La persona que lo había ordenado no era sino Fulda, que había finalmente seducido a Grunbeld y tenido relaciones sexuales con él. Loco de ira, Edvard la asfixia hasta que muere e intenta hablar a Grunbeld sobre ello mientras Sigur le comentaba lo ocurrido a Benedicte. De repente, un grupo de asesinos se llevan a Edvard hacia los aposentos de su padre, quien le felicita por matar a su madre y así parar las posibilidades de que Grunbeld llegara al trono. Afirmando que es digno de ser su heredero, le insta a matar a su superior.

Capítulo 4Editar

Mientras Benedicte predice el futuro de Grunbeld, Sigur aparece y trae las noticias de la llegada de un emisario de Midland. Cuando el guerrero parte, el templo de Benedicte es atacado por Edvard y Mateusz, el jefe de los asesinos. Gracias al lobo Ludwig, las jóvenes escapan. Al mismo tiempo, Grunbeld es también atacado por soldados de Chuder dirigidos por Abecasis, que escapa gravemente herido. Al llegar a su fortaleza, encuentra a Benedicte y Sigur, asaetedas y casi muertas. Es entonces cuando cae en la cuenta de que tanto Chuder como Grant les está atacando, y sospecha de Horcon. Edvard aparece y afirma que está al mando de la fortaleza ahora que Kirsten yace muerto, habiéndose suicidado para no caer en manos enemigas. A sus espaldas, aparece Abecasis con sus soldados. Pese a estar rodeado, Grunbeld se defiende hasta que, mientras Edvard se dispone a dar el golpe de gracia con los cañones, Benedicte muere diciendo "Encuentra al halcón de la luz - ese es tu destino". Es en este momento desesperado en el que el Beherit se activa mientras Grunbeld exclama "Quiero seguir luchando".

Nubes oscuras rodean al guerrero y los cuatro miembros de la Mano de Dios se presentan en el vórtice, ofreciendo cumplir su deseo. Cuando Grunbeld pregunta cuál es el precio a pagar, se abre un hueco por el cual se ve a Edvard asaltando a Sigur, y le urgen a sacrificar lo que es más preciado para él. Dado que Benedicte está a punto de morir y Sigur va a ser violada, realiza su sacrificio. Edvard, Sigur y Benedicte son marcados con el Estigma del Maldito en sus caras. Ya como Apóstol, Grunbeld come a Edvard, hace arder a Abecasis, eimina a las fuerzas de este y se dirige a los aposentos del duque para cobrar su presa.

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Grunbeld se dirige a Midland unos años después para encontrar al halcón de luz del que habló Benedicte.

GaleríaEditar

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